Los efímeros recuerdos ya no bastan, cada beso, cada risa, es el presente de mi ayer, duele tanto nuestro olvido, como lágrimas huyendo por la piel y es que me quema el frío y hoy me puede el miedo, ahora que no estás.
Y a veces me enfrento a mi soledad, buscando una estela de una señal, hay huellas que queman tan dentro que hacen sufrir.
Dame motivos para creer en ti ahora, después de todo.
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